Brujería en Escocia

Imagen de portada del post Brujería en Escocia. Los números que cuentan.

Nos acercamos a un fenómeno histórico tan controvertido desde una perspectiva estadística. Aquí los números son los que cuentan. La brujería en Escocia es un clásico y más el 31 de octubre, la fiesta de Samhaim. Pero es una  historia real. Una historia de acusaciones, mentiras, juicios y muertes. Aquí están los datos.

Toda Escocia

Brujería en Escocia, los números que cuentan

por Luis Miguel Revenga

3.897

Podría parecer un número aleatorio sin mucho sentido ni significado de por sí. Ni demasiado grande ni demasiado pequeño dependiendo de aquello que queramos significar. Metros que he recorrido haciendo un paseo rutinario, el precio de un capricho bien merecido, las horas que quedan para un evento que no nos queremos perder… 

Pero… ¿Y si descubriéramos que 3.897 habla del número de personas afectadas cruelmente por un proceso que aconteciera hace ya cuatro siglos en Escocia? 

Los números pueden resultarnos fríos e incluso caprichosos cuando hablamos desde la distancia, pero si aplicamos un poco de empatía al asunto, seguro que las sensaciones cambian, se tornan muy distintas.

Acta de Brujería

La cátedra de Historia de Escocia y la Escuela de Historia y Cultura Clásica de la Universidad de Edimburgo expone un Sondeo sobre la brujería en Escocia, basándose en los registros históricos disponibles.

A partir de ahí, hacen una valoración rigurosa sobre muchos de los tópicos que la cultura popular ha extendido sobre el fenómeno de la brujería en Escocia.

El fenómeno social de la brujería se produjo estando vigente el “Acta de Brujería”. Esta legislación regulaba y penalizaba la práctica de la brujería en Escocia entre 1563 y 1736, es decir, en plena Edad Moderna.

Los registros disponible aportan 3897 casos, de los cuales 3212 están asignado a un nombre. Mientras, 625 aparecen citados, sin ir asociados a persona alguna.

3.897 registros sin más, el resto es interpretación y especulación. Tarea que, por otra parte, siempre ha correspondido al historiador, al experto en la época. Es éste quien aplica rigor al estudio y entiende la validez de las fuentes, su intención y, por tanto, puede hacer proyecciones argumentadas que nos ayuden a entender un periodo o un fenómeno concreto que forma parte del pasado.

La información de los casos registrados en este proceso suele ser una simple mención; no sabemos muchas de las causas que motivaron las acusaciones; como fueron los procesos o que suerte finalmente corrieron los afectados. Pero frente a esa mayoría, existe una minoría de casos que aportan una cantidad notable de información que nos ayuda a entrever cómo era el mundo de las creencias religiosas y de la superstición en plena Edad Moderna.

Por tanto vayamos a los datos que disponemos y a las luces y sombras que estos aportan.

Fechas en rojo

¿Qué fechas fueron especialmente virulentas? El periodo crítico para toda esta masacre viene marcado por la vigencia del Acta de Brujería en Escocia, un periodo que comprende los años 1563 y 1736, aunque existen cinco periodos con un número de juicios especialmente alto en 1590-91, 1597, 1628-30, 1649 y 1661-62.

205

¿Cuántas personas fueron ejecutadas? Es difícil de saber a ciencia cierta las personas ejecutadas. Apoyados en los datos solo existen 305 registros donde se aporta información en este sentido. De todos ellos 205 fueron ejecutados, lo que representa un 67% del total, un porcentaje que siendo rigurosos no podríamos aplicar al total de los 3897 anotados. Se abren teorías que defienden porcentajes mayores y viceversa.

84%

Sabemos que el 84% de todas las acusaciones fueron a mujeres y aunque no tenemos información de edad y estatus en todos los asientos. Sabemos que la mayoría de las acusaciones se dieron a mujeres entre los 50 y 60 años de edad (un 31%) con un 78% de casadas frente a un 19% de viudas. Conviene decir que por aquel entonces era más fácil encontrar registros de las primeras que de las segundas. 

La mayoría de las registradas procedían de los Lothians, donde se encontraba Edimburgo y donde había mayor población y control. Algo normal teniendo en cuenta que era en estas cortes donde se tenía como práctica un registro más detallado frente a otras cortes locales de zonas menos pobladas del país. Al fin y al cabo, estábamos en la capital.

En cuanto al estatus de las acusadas hay que decir que no eran necesariamente pobres. De los datos disponibles sabemos que un 64% pertenecían a la clase media, mientras un 29% pertenecía a clase baja y un 6% a señores y nobleza.

La profesión de las acusadas es un dato que aparece en muy poco registros. Hay una breve mención a las parteras que representan un porcentaje pequeño frente al de las curanderas que parece mayor.

Prácticas para la confesión

En referencia a si eran torturadas, los registros apoyan la tesis de que si lo eran como un procedimiento establecido. La técnica de tortura más común era impedir el sueño de la detenida y con ello provocar un estado de alucinación en el que la acusada terminaba divagando y ofreciendo algún tipo de “confesión” que sirviera para continuar con el proceso. 

Los datos muestran que en la mayoría de los casos las brujas eran estranguladas antes de ser quemadas aunque en algunos casos, especialmente virulentos, las brujas fueron quemadas vivas. Eso también es parte de la historia de la brujería en Escocia.

De estas prácticas tenemos cierta evidencia a través del panfleto “Newes from Scotland” (1591) donde además se ilustran con grabados algunos procedimientos.

El lago Norte de Edimburgo

¿Y que se sabe de la práctica de sumergir a la bruja, atada en una silla, en las aguas del Lago Norte? Se extendió la creencia de que si la bruja flotaba mostraba su culpabilidad mientras si se hundia mostraba su inocencia. En Escocia he de decir que solo hay registro de esta práctica en un desconocido número de sacrificadas en 1597, nada más. En otras partes de Europa era una práctica bastante más habitual.

Las pruebas

¿Qué evidencias eran habituales en una acusación por brujería? Podríamos hablar de cuatro fundamentalmente: acusaciones de vecinos, testimonio de otras brujas, confesiones bajo tortura, o encontrar en el cuerpo de la acusada la llamada “marca del diablo”, un lunar o mancha escondidos en el cuerpo de la acusada que evidenciaba, para los tribunales de entonces, la relación de la bruja con el demonio. Esta mancha o lunar era la marca que el diablo dejaba en sus seguidoras tras el rito de iniciación de culto al Diablo.

Las brujas asunto de Estado

¿Quién se encargaba de dirigir el proceso de acusación? Había distintos tipos de tribunales que podían trabajar simultáneamente en un procedimiento por brujería, generalmente aportando pruebas y testimonios (como las cortes eclesiásticas) aunque finalmente eran las Cortes Locales y la Corte de Justicia en Edimburgo los responsables de ejecutar el procedimiento con garantías legales.

¿Qué tipo de intereses movían tales acusaciones y sus consecuencias? Al pie de los datos no se cree que hubiera un beneficio económico detrás de la caza de brujas dado que los bienes que las acusadas tenían apenas cubrían los gastos del procedimiento y la posterior ejecución. Por todo ello se tiende a pensar más en una firme creencia religiosa y un miedo real al poder del diablo y sus seguidores.

Justicia

La práctica del ajusticiamiento por brujería fue decayendo desde finales del siglo XVII. Los jueces responsables de los procesos empezaban a ver con peores ojos algunas de las pruebas que fueron utilizadas para las acusaciones. Pruebas como obtener confesiones bajo tortura o la “marca del diablo” dejaron de tener la consistencia que tuvieron en épocas anteriores.

Conviene entender también que en Escocia, desde la Revolución Gloriosa de 1689, hay un proceso paralelo de secularización de parte de la sociedad que cada vez creía menos en estas supercherías. Se produce un goteo cada vez más intermitente de estos casos hasta llegar al último tribunal por brujería en Escocia en 1727. 

La ley de 1736 abolió el delito de brujería y lo reemplazó por un nuevo delito de «supuesta brujería» con una pena máxima de un año de prisión.

Estos son los datos

Y, como dice Ana Pastor: “…vuestras son las conclusiones”. Sabemos de sobra que los registros que aporta el estudio de la Universidad de Edimburgo no cuentan toda la realidad de entonces, solo nos ayudan a conocer una parte de esta con cierto criterio y rigor. Pero es posible, y lo entiendo, que el tema se os haya quedado corto. Os animo a lanzaros a la lectura de algunos libros que abordan el tema en detalle y donde contextualizar aquello que los meros datos exponen.

1590

La imagen inferior es un grabado en madera que muestra dos contenidos: la portada del folletín Newes from Scotland que informa de todo lo sucedido en los juicios por brujería de North Berwick, Escocia, en 1590. La imagen de la derecha que escenifica parte de lo sucedido. Hay brujas en las noticias en 1590.

El folleto se publicó en Londres en 1591 y contiene prácticamente las únicas ilustraciones contemporáneas de la brujería escocesa.

El autor fue probablemente James Carmichael, un sacerdote de Haddington que ayudó a interrogar a las brujas de North Berwick y asesoró al rey Jacobo VI de Escocia en la redacción de su libro Daemonologie, un tratado sobre los males que acechaba la sociedad de entonces, entre ellos la brujería. 

Explicación Infografía

  • Centro e izquierda (verde): un grupo de brujas escuchan al diablo predicando en la iglesia de North Berwick en el Halloween de 1590 junto con John Fian, un maestro de escuela de Haddington, actuando como su secretario.
  • Arriba a la izquierda (azul): un barco es hundido por brujería. Las brujas fueron acusadas de provocar las tormentas que perturbaron el viaje de novios del rey Jacobo VI y Ana de Dinamarca, a Escocia, aunque en realidad ninguno de sus barcos se hundió. 
  • Arriba a la derecha (morado): brujas agitando un caldero: mas una imagen de archivo que una escena real
  • Derecha e inferior derecha (rojo): un buhonero que descubre brujas en Tranent es transportado mágicamente a la bodega de un comerciante en Burdeos. Esta historia se cuenta en el prefacio del panfleto como una historia falsa pero esto no parece haber desanimado al ilustrador.

Fuente: Julian Goodare, Lauren Martin, Joyce Miller and Louise Yeoman, ‘The Survey of Scottish Witchcraft’, http://www.shca.ed.ac.uk/witches/